Hay una parte del avión que despierta siempre un gran interés, incluso en los niños, que se quedan fascinados ya desde el primer vuelo, ¡por no hablar de quien aspira a convertirse en piloto de línea! Ha llegado el momento de hablar de la cabina de vuelo.

La cabina de vuelo es la parte de la aeronave que proporciona visibilidad en la parte delantera y a los lados y alberga a los pilotos: estando sentados en el habitáculo, los miembros de la tripulación tienen al alcance de la mano todos los aparatos de visualización, control y comunicación que necesitan para hacer funcionar el avión y navegar con él en tierra y aire, hablar con las instalaciones de tierra u otros aviones y monitorear o controlar a bordo sistemas y equipos (motores, depósito de carburante, aire acondicionado, etc.).

En todas las aeronaves hay siempre un cuadro de instrumentos situado en frente de los pilotos para poder visualizar la información requerida para la navegación y el control del vuelo: sin volver atrás a los hermanos Wright, cuyo Flyer no disponía de plaza ni cabina de vuelo (el piloto simplemente se agazapó al aire libre entre los barrotes y soportes que constituían el fuselaje de la aeronave), el panel de instrumentos está presente en los aviones ya en los primeros treinta años de historia de la aviación.

En los primeros aviones, en el interior de la cabina de vuelo la visibilidad era buena, de manera que el piloto podía orientar los movimientos de la aeronave durante el despegue y el descenso mirando directamente hacia fuera. En los años 30, sin embargo, los paneles de mandos fueron equipados con una gama más amplia de instrumentos complejos, permitiendo así a los pilotos volar de noche y con escasa visibilidad.

En los años 50 se evolucionó ulteriormente con la introducción de instrumentos gracias a los cuales los aviones podían aterrizar con malas condiciones meteorológicas. Así pues, con el tiempo el instrumental a disposición de los pilotos ha ido aumentando, proporcionando mayor autonomía y funciones con respecto al ambiente exterior.

Ergonomía, un factor clave en la evolución de la cabina de vuelo

En cuanto interfaz vital entre una aeronave y su tripulación, el habitáculo de un avión moderno debe facilitar –al instante y de forma práctica– toda la información que la tripulación necesita para evaluar el estado del mismo y emprender las acciones apropiadas cualesquiera que sean las circunstancias.

Por este motivo, podemos decir que la cabina de vuelo es un cerebro en toda regla del avión que permite usar al piloto sus sentidos, cerebro y movimientos para manejar una máquina extraordinariamente compleja como es el avión en un entorno en el que los seres humanos no están acostumbrados a vivir naturalmente.

Por tanto, la cabina de vuelo debe ofrecer un ambiente cómodo, ya que es la oficina en la que el piloto trabaja: la ergonomía de la cabina de control contribuye de forma natural al confort y al rendimiento de la tripulación. Otros factores que hay que tener en cuenta son: la posibilidad de alcanzar los mandos sin esfuerzo estando sentados, poder visualizar los instrumentos de vuelo sin un esfuerzo excesivo, la visibilidad mínima fuera de la cabina de vuelo, una fácil comunicación verbal dentro de la misma.

Los elementos de la cabina de vuelo

Aunque hay diferencias significativas en la disposición de la cabina de vuelo de una aeronave a otra, los componentes más comunes de su habitáculo son más o menos siempre los mismos:

–  el panel de mandos
–  los paneles laterales, a los lados de los asientos de los pilotos y bajo el parabrisas lateral, utilizados –como todas las superficies adicionales– para visualizar la información y dar cabida a un número creciente de mandos en las aeronaves
–  el sistema de pilotaje automático
–  más abajo está el grupo de control de los motores
–  los dispositivos de visualización que muestran el indicador de actitud (horizonte artificial) y el estado de los motores
–  los asientos del piloto y del copiloto
–  la palanca de mando o joystick/palanca de control lateral, que varía según el modelo de avión
–  los pedales de timón

La digitalización de los datos físicos necesarios para el control y la navegación del vuelo, así como, más en general, con fines operativos e informativos, ha dado lugar a un profundo cambio en las cabinas de vuelo de las aeronaves a partir de los años 70. Gracias a las mejoras en la electrónica y en la tecnología informática, ahora los datos pueden ser convertidos de formato analógico a digital, elaborados por ordenador y visualizados en pantallas en el habitáculo.

El futuro de la aviación sin duda irá incluyendo cada vez más instrumental en la cabina de vuelo, el cual probablemente evolucionará con el tiempo haciéndose más fácil de leer y manejar. Al igual que en otros vehículos de transporte como los automóviles de hoy, también el cerebro de los aviones se hará más inteligente.