La idea de que dos aviones puedan chocar durante el vuelo puede parecer una coincidencia que puede ocurrir verdaderamente raras veces, pero si esto es así no es por casualidad, sino gracias al TCAS, del inglés Traffic Alert and Collision Avoidance System (Sistema de Alerta de Tráfico y Evasión de Colisión).

Este es un sistema de aviónica computerizada diseñado para reducir el riesgo de colisión en vuelo entre aeronaves. Es una implementación cuya instalación es requerida por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en todos los aviones de más de 5700 kg o autorizados para transportar más de 19 pasajeros.

El sistema de rastreo del TCAS monitoriza por separado los parámetros de distancia, altitud y detección para cada una de las aeronaves que llevan montado un transpondedor que logra dar respuesta a las interrogaciones del sistema.  Prescindiendo del centro de control del tráfico aéreo en tierra, el TCAS monitoriza el espacio aéreo alrededor del avión y advierte a los pilotos de la presencia de otras aeronaves que podrían constituir una amenaza de colisión en vuelo.

Pese a todo, este sistema no es infalible y, por ello, los pilotos pueden hacer un reconocimiento visual para comprobar la exactitud de un aviso.

Un poco de historia sobre los sistemas de prevención de colisiones

La investigación en sistemas de prevención de las colisiones lleva activa desde los años 50, gracias a la colaboración entre la industria aérea y la ATA (Air Transport Association of America – Asociación de Transporte Aéreo de las aerolíneas estadounidenses, hoy A4A – Airlines for America). Pero fue solo a mediados de los años 70 cuando la investigación se centró en el uso de las señales de los transpondedores aéreos.

Este enfoque técnico del problema permite evitar las colisiones sin depender del sistema de control desde tierra. En 1981, la FAA (Federal Aviation Administration – Administración Federal de Aviación estadounidense) anunció la decisión de implementar un concepto de prevención de las colisiones entre aviones llamado Traffic Alert and Collision Avoidance System (TCAS). Poco después, los prototipos del TCAS II fueron instalados en dos aviones Boeing 727 de Piedmont Airlines, a los cuales se les hizo volar siguiendo vuelos regulares de línea.

Las primeras pruebas proporcionaron datos muy valiosos sobre la frecuencia y las circunstancias de los avisos de colisión que permitieron certificar el TCAS en abril de 1986, para, seguidamente, a principios de 1987, aprobar su evaluación operativa.

El accidente del vuelo Aeroméxico 498 del 31 de agosto de 1986 aceleró el desarrollo y la implementación del TCAS en todos los aviones: el Douglas DC-9, que aquel día operaba entre Ciudad de México y Los Ángeles, tuvo una colisión en vuelo, cerca de la ciudad de Cerritos, con un PA-28-181 Archer, un pequeño avión privado que viajaba de Torrance a Big Bear, en California. El accidente provocó 82 víctimas: la totalidad de las 67 personas a bordo de los aviones y 15 personas en tierra, golpeadas por los restos de los aviones. Otras 8 personas en tierra resultaron heridas sin gravedad.

¿Cómo funciona el TCAS?

El TCAS emite principalmente tres tipos de avisos:

  • TA (Traffic advisory – alerta de tráfico);
  • RA (Resolution advisory – resolución de conflicto);
  • Clear of conflict (libre de conflicto).

Cuando se emite un TA, los pilotos están obligados a efectuar un reconocimiento visual del tráfico que origina el aviso. Si el tráfico es reconocido visualmente, los pilotos tienen la obligación de mantener la distancia de separación visual respecto al tráfico.

Cuando se emite una RA, los pilotos tienen que ejecutar una acción inmediata en respuesta a la RA, a menos que ello comprometa la seguridad del vuelo. Un aviso de resolución sugiere a cada uno de los pilotos en riesgo de colisión que ascienda o descienda para que la distancia de separación entre las aeronaves quede garantizada. La sensibilidad en la detección de las amenazas aumenta con la altitud: los aviones han de mantener una separación mucho mayor en altitudes elevadas, mientas que cuando se vuela bajo se puede mantener una distancia menor, como suele ocurrir en proximidad del aeropuerto de despegue o de aterrizaje.

El TCAS es el sistema que a día de hoy permite volar a miles de aviones contemporáneamente sobre nuestras cabezas: el cielo es inmenso, pero el tráfico puede ser un buen problema igualmente.