El comandante de un buque sabe que la luz de un faro a lo lejos indica la presencia de la costa; el conductor de un automóvil sabe que hay señales que indican la presencia de curvas, carreteras cerradas, obras; pero ¿qué le indica la presencia de montañas o la proximidad del mar o del suelo a un piloto de aviones?

El instrumento que ayuda a los pilotos a desempeñar su tarea es el Ground Proximity Warning System (sistema de advertencia de proximidad al suelo) o GPWS: se trata del sistema electrónico que manda un aviso en caso de que subsista para la aeronave el peligro de colisión contra el suelo. Gracias a este sistema, la tripulación puede volar incluso cuando el avión se halla muy cerca del suelo y, por tanto, llevar a cabo aterrizajes y despegues de precisión.

Este sistema es fundamental para un avión y mejora considerablemente su seguridad, al permitir que se tome una clara conciencia de la situación. Existen, por tanto, reglas a las que los pilotos deben ajustarse cada vez que el aviso de proximidad al suelo entra en función. Así pues, cuando se produce un aviso del GPWS, los pilotos responden rápidamente y actúan siguiendo unos procedimientos bien definidos.

GPWS: cómo ha cambiado la historia de la aviación

El GPWS, de acuerdo con la FAA (Federal Aviation Administration – Administración Federal de Aviación estadounidense), es un tipo determinado de TAWS (Terrain Awareness Warning System – sistema de advertencia y alerta de aproximación al terreno). De hecho, existen otros sistemas de advertencia de proximidad al suelo avanzados, o Enhanced Ground Proximity Warning Systems (EGPWS – sistema mejorado de advertencia de proximidad al suelo) en inglés.

El GPWS fue desarrollado por C. Donald Bateman, ingeniero canadiense, durante los años 60, pero la FAA lo estableció como obligatorio en 1978 para todos los aviones de más de 10 pasajeros: fue una verdadera revolución en el sector del transporte aéreo, ya que redujo considerablemente el número de accidentes aéreos anuales debidos al CFIT, acrónimo de la expresión inglesa “Controlled Flight Into Terrain” (vuelo controlado contra el terreno), es decir, accidentes en los que el piloto, no teniendo conciencia clara de la proximidad del terreno, aun llevando el avión perfectamente bajo control, choca contra el suelo, una montaña u otro obstáculo.

Anteriormente hemos hablado de los riesgos de accidente aéreo, que puede deberse a incendios, a un mal funcionamiento o a condiciones climáticas particularmente imprevisibles, pero existe además una categoría de eventos que pueden deberse al hecho de que el piloto no se percata del peligro inminente, como la presencia de un obstáculo en la trayectoria del avión, si no cuando es demasiado tarde para remediarlo. El GPWS utiliza una serie de instrumentos con los que intentar “prever el futuro” para indicar al piloto si el avión se está encaminando a una situación que puede dar lugar a accidentes.

El funcionamiento del GPWS

Existen varias situaciones en las que el GPWS emite una señal acústica para indicar el peligro. A cada una de estas situaciones se le asigna un “número de modalidad”:

Modo 1 “Sink rate, pull up” (velocidad de descenso excesiva, ¡ascender!): señala cuando la velocidad de descenso es excesiva.

Modo 2 “Terrain, pull up” (terreno, ¡ascender!): calculando la trayectoria futura de la aeronave respecto a los datos del terreno, reconoce la presencia de obstáculos.

Modo 3 “Don’t sink” (¡no descender!): detecta una pérdida de altitud durante el ascenso inicial tras haber despegado.

Modo 4 “Too low, terrain/Too low, gear/Too low, flaps” (demasiado bajo, ¡terreno!/demasiado bajo,¡tren!/demasiado bajo,¡flaps!): advierte a los pilotos de que la envolvente de vuelo (es decir, los parámetros seleccionados) no son compatibles con la trayectoria y la velocidad.

Modo 5 “Glideslope” (senda de planeo): indica una desviación excesiva respecto a la senda de planeo calculada por el ILS (Instrument Landing System – sistema de aterrizaje instrumental).

Modo 6: señala un descenso por debajo de la altitud de radio mínima seleccionada.

Modo 7 “Wind shear” (cizalladura del viento): detecta la cizalladura del viento, es decir, la variación repentina de la intensidad y dirección del viento.

El GPWS utiliza un radioaltímetro para medir la distancia del avión respecto al suelo y, a continuación, compara dicho dato con la ubicación satelital del avión y con una base de datos de la morfología del terreno. De esta forma, puede anticipar el riesgo de colisión y avisar a los pilotos.

Es un sistema extremadamente útil para la conducción de un avión, pero a veces debe tener en cuenta circunstancias particulares, como la presencia de obstáculos cerca de la pista de aterrizaje, en cuyo caso la velocidad de descenso puede ser muy elevada, como en el caso de los aeropuertos cercanos a montañas o rascacielos, por lo que será necesario modificar los parámetros del GPWS.

Conjuntamente, el GPWS y el TCAS son los instrumentos que ayudan a los pilotos a desarrollar su trabajo y les permiten volar con seguridad: su introducción ha cambiado profundamente el sector de la aviación y ha vuelto el transporte aéreo más y más seguro y de vanguardia. En el futuro, estos sistemas, que contribuyen a tener una conciencia más clara de la situación durante la conducción de una aeronave, irán evolucionando cada vez más para que las situaciones de peligro sean más previsibles y el piloto pueda intervenir de manera más oportuna.